TITULO DE CADA ENTRADA

IDEAS PARA MEJORAR LA ADHERENCIA AL USO DE ORTESIS Y PRODUCTOS DE APOYO

¿Cómo podemos implicar a la familia en el tratamiento ortopédico?

Con el título de este artículo, parece que damos por hecho que las familias son reacias a colaborar en el tratamiento ortopédico.

Pero desde luego eso muchas veces esto no ocurre, sino más bien todo lo contrario.

Muchas familias se implican totalmente en el tratamiento de rehabilitación de sus hijos, de hecho van como locos buscando terapias y soluciones que puedan mejorar la calidad de vida del niño.

Hay muchos padres y madres coraje que son imparables y a veces necesitan más bien que les frenemos. Llevan al niño a dos o tres centros de rehabilitación diferentes, además a piscina, a caballo, trabajan con el fisio del cole y también en casa…

Las agendas de algunos de estos pequeños son más agotadoras que las de un alto ejecutivo.

Que nadie se ofenda, pero a veces pienso que los niños necesitan menos terapia física y en cambio sus familias más apoyo psicológico.

La importancia de la Aceptación

Sin embargo en algunos casos la colaboración de los padres es más complicada, la comunicación más compleja, quizás porque no se ha digerido bien algo tan importante como la ACEPTACIÓN.

Y lo pongo con mayúsculas.

Mira lo que me dijo hace poco una mamá de niña con Parálisis Cerebral, gravemente afectada, (Nivel V GMFCS).

Desde luego este es un ejemplo de ACEPTACIÓN suprema.

Pero no es lo habitual, ni siquiera si preguntamos a padres de niños sin discapacidad 😉

La aceptación no es resignación.

Es hacer las paces con tu realidad.

Lo que niegas, te somete.

Lo que aceptas, te transforma.

Y bien, en lo que se refiere a ortopedia infantil, a veces no es fácil que la familia acepte un determinado tratamiento ortopédico o ayuda técnica.

No nos engañemos, no es plato de buen gusto ir a la ortopedia, lo ideal sería no necesitarla nunca.

tratamiento ortopédico

Piensa que tratamiento ortopédico, la adaptación de una ortesis o de un producto de apoyo es un poco la “materialización de la discapacidad”.

¿Cómo podemos abordar esas reticencias que presentan algunas familias respecto al uso de ortesis o productos de apoyo?

Me viene a la cabeza una tormenta de ideas como:

ADAPTACIÓN, ESCUCHA, TRABAJO EN EQUIPO, EMPATÍA, CUIDAR LA ESTÉTICA DE LOS PRODUCTOS, INFORMAR ADECUADAMENTE, PRIORIZAR, TENER PACIENCIA, PERSEVERAR, IMPLICAR, USAR LA IMAGINACIÓN…

Esto es importante tanto en la vida profesional como personal. Son aspectos que realmente todos manejamos en nuestro día a día.

Porque básicamente de eso va la vida, de relaciones humanas.

Y el conflicto es habitual, para mi gusto demasiado, cada vez se polariza más todo.

Conflicto ortopédico

De nada sirve un producto ortopédico perfectamente diseñado y adaptado al paciente, si después la familia va a optar por no usarlo, porque no son conscientes de la necesidad o no están de acuerdo.

Observa esta escena, seguro que te resulta familiar esta situación de conflicto.

Los dos tienen parte de razón.

Cada uno ve la realidad desde su punto de vista.

Podemos enrocarnos y no avanzar.

O podemos intentar ponernos en la situación de la persona con la que estamos discutiendo e intentar entender su postura.

Terminamos muy rápido si pensamos que la culpa la tiene el otro: “Es una histérica”…

“El problema lo tiene ella” que no quiere un tratamiento adecuado para su hijo.

Pero no resolvemos el conflicto ortopédico 😉

Algunos ejemplos de estas situaciones que observo en la ortopedia (con poca frecuencia, tengo que decir):

  • Rechazo a una ortesis Dafo alta, prefieren que sea bajita para “que no se le note”.
  • No querer una silla de control postural, porque es demasiado ortopédica.
  • Poner pegas al uso de bipedestador porque “no tengo sitio en casa”, “no tengo tiempo de ponerlo”…
  • Descartar un asiento esponjoso a medida, sólo porque no me gusta nada estéticamente.

La empatía y la escucha activa en el tratamiento ortopédico

La solución creo que pasa por trabajar desde la empatía y la escucha activa. Mostrar un interés real en comprender al otro.

A veces hay que ayudar a descubrir sus necesidades reales, porque hay mucha confusión y desinformación.

Por ejemplo, me ha pasado que un cliente quiere comprar una grúa, pero realmente lo que necesitaba es resolver el problema de la adaptación del baño… Y para ese caso existen otras soluciones mejores.

Con escucha activa me refiero a eso, a preguntar para averiguar sus necesidades e inquietudes.

La importancia de la estética del aparato ortopédico

Por ejemplo, los estampados de colores en las ortesis permiten que el niño pueda personalizarlas a su gusto.

Esto ayuda mucho a facilitar la adherencia al tratamiento.

Normalmente las familias respetan el gusto del niño, pero a algunos les cuesta, porque a muchos peques les encantan los colores bien llamativos.

Informar a la familia de los beneficios del tratamiento ortopédico para el paciente

No es lo mismo decir:

“Le prescribo unas ortesis Dafo. Son unos antiequino”.

Y punto.

Que enseñar una muestra, o al menos una foto, explicar el producto y decir a los familiares:

“Gracias a estos Dafos mantendremos los pies alineados y facilitaremos la marcha de tu hijo, evitaremos deformidades, etc…”

Es nuestro deber facilitar la información suficiente para que las familias sepan el qué y el porqué del tratamiento.

Y por supuesto coordinarnos con los diferentes profesionales del equipo rehabilitador para que la información que se le da a la familia sea coordinada y coherente.

¿Cómo convencer de la conveniencia de un tratamiento ortopédico?

Para “vender” tus ideas y convencer a alguien sobre algo, la estrategia pasa por dos acciones:

Básicamente necesitamos aumentar la potencia de nuestro mensaje y disminuir la resistencia del que recibe nuestro mensaje.

AUMENTAR LA POTENCIA DEL MENSAJE:

• Argumentar las mejoras que va a producir en el niño el tratamiento ortopédico.

• Explicar los riesgos que vamos a evitar. Desde luego, el advertir de las consecuencias negativas de no seguir un determinado tratamiento, va a ser un punto importante. Me atrevería a decir que “vende más” el evitar un daño, que el ganar un beneficio.

• Comunicar con claridad, convencimiento. Si tú no crees en lo que dices, nadie te va a creer.

DISMINUIR LA RESISTENCIA DEL QUE RECIBE:

• Preguntar si se ha entendido. A veces nos dicen a todo que sí, pero no se ha llegado a comprender el mensaje.

• Saber si están conformes con el enfoque, hacerles partícipes de la decisión.

• Si es problema económico, orientar en la solicitud de ayudas.

Paciencia, perseverancia e imaginación

La vida no es como en los catálogos…

Por ejemplo, los niños no siempre sonríen cuando les ponemos en un bipedestador.

Desde luego un tratamiento ortopédico no debería nunca suponer un daño ni molestia para el niño, pero es cierto que a veces hay rechazo y debemos ser pacientes.

Hay que intentarlo varias veces, ser constantes, intentar que se vayan acostumbrando poco a poco…

Puede ayudar el asociar ese momento con algo que sea de su interés, como música, juguete preferido, videojuegos…

Bueno, este tema da para mucho más.

Este artículo es realmente un resumen de la charla que impartí el pasado día 29 de marzo para AEIPI.org

Creo que estuvo muy interesante, lo mejor sin duda fue el debate posterior con participantes de España e Iberoamérica.

Aquí tienes el enlace por si quieres ver la charla completa que ofrecí para AEIPI:

Lleva muchas visualizaciones en muy pocos días

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