¿CÓMO EVITAR EL RECHAZO A LOS PRODUCTOS ORTOPÉDICOS?

Evitar el rechazo a los productos ortopédicos es crucial para asegurar que los pacientes reciban los beneficios esperados del tratamiento.

Porque…

¿De qué serviría todo el trabajo de prescripción, fabricación, adaptación de un producto ortopédico si finalmente termina por no usarse?

En el trabajo con niños con discapacidad muy pocas veces he encontrado rechazo al producto ortopédico por parte del propio niño, en cambio es más habitual que los familiares puedan presentarlo.

Y por rechazo no me refiero a aspectos como alergias o intolerencias, sino al “rechazo emocional”.

Pondremos algunos ejemplos, para que se entienda mejor este problema de aceptación:

Ejemplos de rechazo a los productos ortopédicos

❌ No querer una silla autopropulsable (con ruedas grandes) y preferir una silla tipo carrito infantil, a pesar de que el niño pueda propulsarse por sí mismo.

❌ Rechazo a una ortesis de tobillo-pie alta, prefieren que llegue sólo hasta el tobillo, para “que no se le note”.

❌ Rechazar una silla de control postural con basculación, sólo por la estética, porque tiene un aspecto demasiado ortopédico.

❌ Pretender continuar con una silla tipo carrito, cuando el niño ya es adolescente.

❌ Poner pegas al uso de bipedestador o corsé de asiento porque “no tengo sitio en casa”, “no tengo tiempo de ponerlo”…

❌ Descartar un asiento esponjoso a medida, sólo porque no me gusta nada estéticamente.

❌ Rechazar una silla de ruedas eléctrica, por los propios miedos y barreras psicológicas, sin ofrecer al usuario la oportunidad de probarla.

❌ Muy frecuente en adolescentes con escoliosis idiopática, rechazan el uso de corsé, por su incomodidad o principalmente por la estética.

Y el caso más habitual, en personas mayores: Utilizar el carrito de la compra como andador. 

¡Seguro que conoces a alguien que lo hace!

¿Qué hay detrás del rechazo a los productos ortopédicos?

Digamos que un producto ortopédico materializa la discapacidad.

Realmente les gustaría no necesitarlo, es totalmente comprensible.

Los productos ortopédicos evidencian esa carencia, esa necesidad que otros no tienen.

Ir por la calle con tu hijo en silla de ruedas y no en un carrito, es ir publicando a los cuatro vientos: “Mi hijo no es capaz de caminar”.

Todos tenemos carencias y discapacidades.

Si se me permite la comparación es como si tuviéramos que llevar carteles por la calle con los siguientes anuncios:

  • No sé hablar inglés 
  • Soy un desastre en la cocina
  • Estoy infeliz en mi matrimonio 

Son un poco absurdas estas comparaciones, lo que quiero decir y espero se entienda, es que deberíamos dejar de interpretar la presencia de ortesis o productos de apoyo como símbolo de discapacidad.

Si somos capaces (y lo estamos siendo) de crear entre todos un mundo respetuoso, en el que utilizar una silla o un andador no suponga atraer miradas de compasión ni expresiones del tipo “pobrecito”… pues el camino será mucho más fácil.

¿Qué podemos hacer para reducir el rechazo a los productos ortopédicos?

Aquí os dejo algunas estrategias que pueden ayudar a minimizar el rechazo a estos productos:

Educación del paciente y/o familiares: Proporcionar información detallada sobre cómo el producto ortopédico ayudará al paciente, sus beneficios y cómo utilizarlo correctamente.

Establecer expectativas realistas sobre lo que el producto puede y no puede hacer, para evitar desilusiones.

Adaptación Personalizada: Asegurarse de que el producto esté perfectamente ajustado a las necesidades físicas y anatómicas del paciente.

Permitir pruebas del producto y realizar ajustes necesarios para mayor comodidad y funcionalidad.

Participación del Paciente: Involucrar al paciente en el proceso de selección del producto y en las decisiones sobre aquellos aspectos en los que pueda decidir: color, uso…

Mantener una comunicación abierta para recibir retroalimentación y hacer ajustes si es necesario.

Entrenamiento y Soporte: Proporcionar entrenamiento sobre cómo usar el producto correctamente.

Ofrecer apoyo continuo y resolver cualquier problema que surja durante el uso del producto.

Calidad y Confort: Utilizar productos hechos de materiales de alta calidad que sean duraderos y cómodos. Facilidad de uso.

Asegurar que el diseño sea ergonómico y cómodo para el usuario.

Asistencia Psicológica: Ofrecer apoyo psicológico para ayudar a los pacientes a aceptar y adaptarse al uso del producto ortopédico.

Facilitar el acceso a grupos de apoyo donde los pacientes puedan compartir experiencias y consejos. El apoyo emocional es crucial en casos como la escoliosis idiopática del adolescente.

Seguir de cerca el progreso: Realizar seguimientos periódicos para evaluar el progreso del paciente y el desempeño del producto.

Realizar ajustes y mejoras según sea necesario basándose en la evolución del paciente y su feedback.

Espero que implementar alguna de estas estrategias te pueda ayudar a reducir el rechazo a los productos ortopédicos y mejorar la aceptación por parte de los pacientes o sus familiares.

¿Tú también te has encontrado con rechazo a los productos ortopédicos?

Me encantaría leer tus experiencias en los comentarios. Seguro que puede ser de utilidad para otras personas. 

¡Gracias por tu visita! 

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