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ASIENTOS DE ESPONJA A MEDIDA

A este tipo de asientos de esponja a medida, también se les llama lechos posturales, asientos fresados o asientos confort.

Conseguir un correcto posicionamiento en sedestación para un paciente con grandes deformidades y necesidad de control postural, no es tarea fácil.

La elaboración del asiento esponjoso a medida yo la comparo con la Alta Costura.

Con la “pequeña” diferencia de que no trabajamos con cuerpos de modelo, precisamente:

Hay casos en los que es obvio que el lecho esponjoso a medida es la mejor y la única opción para garantizar la correcta sedestación.

Se diseñan completamente a medida para cada paciente. Se elige el material (3 densidades diferentes de espuma), se toman medidas antropométricas y escaneado del propio cuerpo, se estudia el diseño, se hacen pruebas, ajustes en la entrega…

Es un trabajo muy artesanal, como en un Atelier, con la diferencia de que el resultado repercute directamente en la calidad de vida del paciente.

¿Cuándo es imprescindible un asiento de esponja a medida?

Cuando las deformidades del cuerpo no permiten acoplarlo a otros sistemas de sedestación, como un corsé de asiento en termoplástico, silla de control postural o sistemas modulares de cojines y respaldos prefabricados.

También cuando no existe deformidad, pero el paciente precisa mucho soporte para mantener la sedestación y queremos ofrecerle un plus de confort.

La espuma a medida es a nivel propioceptivo mucho más agradable que las demás alternativas.

Los objetivos de un lecho postural son:

– Conseguir el mejor posicionamiento para el paciente, la alineación respecto a la vertical que mejor permita, dentro de la deformidad.

– Lograr el mayor reparto de presiones posible, cuanta más superficie de contacto entre el cuerpo y el asiento, menos presión en cada punto.

Los asientos esponjosos a medida tienen cobertura dentro del catálogo de ortopedia a nivel nacional en España. Eso sí, requieren una serie de informes del médico especialista y autorización especial, por ser un producto de elevado coste.

Te voy a desvelar ahora lo que, bajo mi experiencia profesional, creo que son las claves de éxito en este tipo de casos tan complicados.

1. Informar a la familia y al paciente

Antes de comenzar con la elaboración de un lecho postural, lo primero que deberíamos hacer es informar a la familia (y en caso oportuno también al propio paciente), sobre qué es un asiento esponjoso a medida y porqué le puede beneficiar a esa persona.

Esto parece obvio, pero no lo es. Muchas veces los profesionales vemos necesario y clarísimo que es la solución más apropiada, pero nadie se ha detenido en explicarle a la familia los pros y los contras de este sistema de asiento respecto a otros.

Para que me entiendan, yo les digo a los familiares que “es como un sillón a medida”, es la solución que mejor posicionamiento y comodidad va a proporcionar al paciente en ese caso.

Lo ideal es enseñarles una muestra.

Los inconvenientes a considerar serían: puede complicar las transferencias, es más pesado y da más calor que otros sistemas de sedestación.

Estas pegas son superadas con creces por los beneficios, pero es cierto que en algunas ocasiones hay un rechazo de los familiares principalmente por la estética.

2. La valoración postural previa del paciente

La valoración y la toma de medidas es recomendable que se realice en equipo, normalmente suele participar el técnico ortopédico y el fisioterapeuta o el terapeuta ocupacional.

Si la familia también puede estar presente, mejor, su opinión e implicación en el proceso es importante.

Debemos explorar al paciente en la camilla, en ropa interior/pañal para observar exactamente cuál es su tendencia postural y qué fuerzas debemos aplicar para alinear el tronco, miembros inferiores…

Si la deformidad está estructurada, hay que respetarla.

Manualmente observamos qué empujes deberíamos hacer para posicionar la pelvis y el tronco lo más estables y centrados posible respecto a la vertical.

3. La correcta selección del ángulo de asiento – respaldo

Este punto es importantísimo. Principalmente porque si no se hace una correcta selección del ángulo, puede suponer el fracaso del asiento.

Te lo voy a explicar con un caso real:

Recuerdo hace unos 9 años, uno de los primeros lechos que hicimos, se trataba de un chico con PCI gravemente afectado. No era capaz de mantener la sedestación porque tenía graves deformidades estructuradas, las caderas en extensión, además de una giba importante, dismertría en miembros inferiores…

Llevaba muchos años encamado, no podían llevarlo en silla de ruedas.

En la toma de medidas conseguimos “sentarlo” con el ángulo del respaldo abierto a unos 120º. Después, en el diseño, en un exceso de optimismo, corregimos el ángulo con la intención de llevarlo más a la vertical, a unos 100º.

Cuando el asiento estuvo terminado y lo empezó a utilizar, costaba un poco sentarle en el lecho, pero quedaba bastante bien posicionado. Sin embargo, después de estar una hora o dos así sentado, se ponía pálido y se quejaba, no lo toleraba.

¿Cuál fue el error?

Que no calculamos bien el ángulo de sedestación. Fuimos muy optimistas pensando que podría tolerarlo, sin embargo la corrección era excesiva.

Lo pudimos modificar haciendo “tunning” en el taller, pero lo ideal hubiera sido diseñarlo de entrada con el ángulo del respaldo muy abierto, como en la toma de medidas. Debíamos haber respetado la deformidad en las caderas que el paciente tenía, porque estaba estructurada.

No quiero decir que siempre haya que hacer asientos con el ángulo abierto, podemos fallar justo por lo contrario, pero la moraleja es:

Si una deformidad está estructurada y es irreductible, entonces intenta posicionarlo lo mejor posible, pero RESPÉTALA.

4. La adecuada toma de medidas

Hoy en día disponemos de escáner para tomar medidas directamente sobre el cuerpo del paciente, posicionado sobre una silla especial o sobre los calergos.

Los calergos, son unos sacos de bolitas (tipo puff) que permiten adaptarse a la forma del cuerpo del paciente y cuando lo hemos posicionado adecuadamente, hacemos el vacío. De este modo recogemos la “huella” que su cuerpo deja en estos cojines especiales.

Atención a la diferencia entre esta imagen y la siguiente ¿Ves cómo se ha conseguido alinear pelvis y tronco?

En este caso es muy evidente porque el niño era muy hipotónico y venía con una silla paraguas fatal sentado.

El escáner ha agilizado mucho el proceso de toma de medidas, es mucho más rápido que el método tradicional donde el molde se obtenía con escayola.

En la toma de medidas, son muchos los aspectos a tener en cuenta, cada caso es diferente y aprendemos con la práctica.

En resumen, te puedo decir que se empieza posicionando la pelvis, se hace el vacío del cojín. Y después se posiciona el tronco, aplicando las fuerzas correctoras que hemos visto en la valoración postural previa.

5. La comprobación del diseño

Las imágenes obtenidas con el escáner se envían al fabricante (en Ortoprono trabajamos con Handyfree, son los mejores sin duda alguna) y ellos nos mandan una propuesta del diseño, para revisar.

Aquí es importante fijarnos en el volumen total que tendrá la espuma, en la profundidad de asiento, en el diseño del respaldo, en el ángulo, en que los laterales del tronco no sean excesivamente gruesos para que los brazos puedan bajar… Y se pueden hacer correcciones.

Personalmente, me gusta comentar estas imágenes con mis compañeras y con los fisioterapeutas que tratan al niño, cuatro ojos ven más que dos.

En este momento del proceso se puede aprovechar para ir eligiendo el chasis o silla de ruedas sobre la que va a utilizarse el lecho.

Hay que tener en cuenta las medidas de ambas cosas para acoplarlo sin problemas y que el volumen total sea lo más reducido posible.

6. La prueba de la espuma y la elección o preparación del chasis

El asiento se recibe a prueba, sin terminar. Es el momento de comprobar cómo queda el paciente sentado. Al no tener carcasa externa que le refuerce, la esponja es más inestable, pero nos podemos hacer perfectamente una idea.

Revisamos que la pelvis quede bien posicionada, la espalda tenga el mayor contacto posible con el respaldo, las piernas estén apoyadas en toda su longitud, sin excesiva presión en las pantorrillas…

En la prueba aprovechamos para señalar las ranuras por dónde irá el cinturón pélvico y el arnés de hombros en caso de necesitarlo.

Se pueden hacer retoques, como por ejemplo rebajar la zona de las axilas para que el paciente pueda mover los brazos con comodidad, aumentar o reducir el volumen de la esponja en algún punto que queramos modificar, etc.

En los casos que haya dudas, recomendamos dejar el asiento a prueba durante unos días para que se valore (tanto por parte de los profesionales que le atienden como por la familia) si realmente el paciente está cómodo y bien posicionado.

7. La fabricación y el acabado del lecho

No te he dicho que la fabricación del asiento se realiza mediante un sistema de CAD-CAM en el que el diseño se traslada a la espuma, que se fresa mediante robot.

Una vez se ha hecho la prueba con el paciente, enviamos el asiento para terminar y el proceso de fabricación continúa con la aplicación de pintura impermeabilizante, la elaboración de la carcasa externa y la confección de la funda a medida.

¿No me digas que esto no es Alta Costura? 😉

Por cierto, hablando de novias, a este chico (hermano de la novia) bien le vendría un lecho postural a medida.

Foto de Instagram, blogger canadiense Jessmarriette

8. La adaptación a la silla de ruedas

Cuando recibimos el asiento terminado es momento de acoplarlo a la silla de ruedas.

Este último trabajo de ajuste del lecho a la silla de ruedas puede llegar a ser muy entretenido y siempre es completamente personalizado.

Normalmente, el paciente que precisa un lecho de control postural, suele necesitar también un chasis basculante. La mayoría de las veces recomiendo el chasis Discovery de Ottobock, por ser estrecho, resistente y estar financiado por la Seguridad Social.

Pero el lecho postural se puede anclar en diferentes tipos de chasis, según el gusto y necesidades del cliente.

También es posible instalar lechos posturales en sillas de ruedas eléctricas o en sillas tipo carrito como Kimba, Bingo, Rodeo o New Bug.

Chasis plegable y basculante Rodeo con lecho postural de Handyfree (a falta de instalar el reposacabezas)

Lo ideal es hacer cambio de lecho y silla al mismo tiempo, porque vamos a poder acoplarlo todo mucho más fácil. Pero si el paciente tiene que mantener la misma silla, intentaremos adaptarlo lo mejor posible.

Muy importante para el adecuado posicionamiento en el lecho postural es la correcta colocación de los accesorios de control postural como cinturón pélvico, chaleco o cinchas de hombros, reposabrazos, reposacabezas, etc.

Es importante que el cinturón quede lo más en contacto posible con el cuerpo, por eso se preparan ranuras que atraviesan la esponja, en lugar de colocar el cinturón por fuera.

9. El uso y mantenimiento adecuado

La funda se puede (y debe) quitar para lavar. El tejido es transpirable y lavable en la lavadora.

Conviene también avisar a los familiares que no deben “maltratar” la esponja. He visto cosas que no me gustaría volver a ver como esponjas cortadas con cuchillo, lavadas con manguera y otras atrocidades.

10. Las revisiones periódicas

Los niños crecen, los cuerpos cambian, las deformidades progresan en la mayoría de los casos.

A veces es necesario hacer ajustes después de unos meses de uso. Normalmente los lechos se renuevan cada dos o tres años, pero en ocasiones el periodo es más corto si el paciente lo requiere.

La sedestación a medida es un tema complejo, que daría para muchos otros artículos, pero espero que este recorrido general al menos te haya servido para empezar a situarte.

Además van surgiendo nuevos avances técnicos. Recientemente, a petición de un cliente, en Handyfree han fabricado un lecho postural con sistema de vibración incluído, para facilitar la relajación del paciente.

Estos son los 10 mandamientos que te recomiendo cumplir para tener el mayor éxito posible en la adaptación de un sistema de asiento esponjoso a medida.

Si te gustaría seguir aprendiendo sobre este tema, aquí tienes:

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4 Comentarios. Dejar nuevo

  • Carlos Gómez
    14 abril 2020 15:43

    Me ha encantado el artículo.
    Me gustaría aportar alguna solución que, en nuestro caso, ha resultado muy efectiva. A propósito del aumento de temperatura que pueden provocar estos sistemas y cuando el paciente sea especialmente sensible a este problema, nosotros optamos por incorporar un sistema de ventilación forzada en el asiento, funciona !!!
    Lo más evidente de este tema es que cada usuario daría no para un artículo, sino para un libro con estrategias diferentes .
    Muchas gracias por aportar tu experiencia.

    Responder
    • Gloria Pomares
      14 abril 2020 21:32

      Muchas gracias Carlos por tu comentario!
      Es verdad, conozco la posibilidad de poner ventiladores integrados en los asientos a medida, pero no lo he probado con ningún paciente. Lo tendremos en cuenta, sobre todo en Valencia, con el calor que hace por estas tierras, seguro que es una mejora interesante.
      Efectivamente este tema da para un libro! Y creo que hay poca o nula bibliografía al respecto, nos tendremos que poner manos a la obra.
      Un abrazo!

  • jose william sotelo alba
    15 abril 2020 16:55

    buenos días doctora gloria.
    existe una empresa FARO vende unos brazos para escanear en 3d seria una herramienta maravillosa en el momento de tomar medidas a un pacientes.
    pregunta como se puede compensar variación de las dimensiones corporales del paciente cuando va creciendo.

    Responder
    • Gloria Pomares
      15 abril 2020 19:36

      Hola William,

      En cuanto a los sistemas de escáner y diseño de asientos no te puedo dar mucha más información que la que describo en el artículo.

      Eso es trabajo de los fabricantes como Handyfree u otras empresas que tienen desarrollada la tecnología de diseño y fabricación por CAD-CAM.
      Yo me dedico a la toma de medidas, la prueba y la adaptación de los asientos, pero no a la fabricación de los mismos.

      Respecto a la pregunta sobre adaptar el asiento cuando varían las dimensiones corporales, te puedo dar las siguientes pautas:

      – Normalmente no hacemos asientos de espuma a medida para niños muy pequeños, en este caso (hasta los 8-10 años aproximadamente) utilizamos más los corsés de asiento en termoplástico a medida. Puede haber algún caso muy especial, en el que un niño muy pequeño precise asiento esponjoso, pero no es lo habitual porque las deformidades no suelen estar estructuradas.

      – Cuando el paciente usuario del asiento crece o cambia de peso, se pueden hacer pequeños ajustes en el asiento. Por ejemplo, en caso de que la carcasa externa sea de plástico y no de metal, se puede calentar para abrirla, de forma que comprima menos la espuma. También se pueden fresar las paredes internas para aumentar la capacidad del asiento, pero esto sólo lo deberían hacer profesionales y siempre con muchísima precaución para no desfigurar el asiento.

      – Llega un momento que es imposible seguir adaptando el asiento al crecimiento del paciente y por tanto hay que plantearse hacer un nuevo asiento.

      Espero haberte ayudado.
      Un abrazo!
      Gloria.

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