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CONSEJOS PARA HACER UN BUEN CORSÉ DE ASIENTO A MEDIDA

Ya te he hablado en otros artículos sobre los corsés de asiento, pero hoy quiero contarte algunos consejos para hacer un corsé de asiento de escayola lo mejor posible.

Cuando se fabrica en termoplástico, en la ortopedia, los acabados serán mucho más profesionales, pero los corsés de asiento de yeso, hechos a mano, tienen sus limitaciones.

Como siempre, antes de “meternos en harina”, tenemos que conocer cuáles son las necesidades del niño y barajar las diferentes opciones para la sedestación, no caigamos en eso del culito veo, culito quiero.

1. Asegurarnos de que el corsé de asiento es una buena opción

El corsé de asiento en termoplástico me parece una opción muy cómoda para aquellos casos en los que se necesita ofrecer un control envolvente, porque el niño escapa de todas las sujeciones.

A veces, cuando adaptamos un sistema modular (cojín y respaldo instalado en la silla de ruedas), nos pasamos el día teniendo que ajustar los accesorios, porque se aflojan los cinturones, etc.

El corsé de asiento a medida, si está bien adaptado, deja menos margen de movimiento.

Lo ideal es contar con varias opciones donde sentarnos, es decir, el corsé de asiento puede ser una opción más, aunque ya se disponga de una silla de control postural.

Principalmente porque el corsé tiene una gran ventaja y es que se puede sacar de la silla de ruedas y colocar en cualquier otra silla, en casa, en el aula del cole, en un viaje…

Siempre es bueno contar con varias opciones donde sentarnos, nadie está (o no debería estar) todo el día sentado en la misma silla.

Pero seguramente el corsé de asiento no sea la mejor opción cuando es un niño ya mayor (por encima de 8 años) o con deformidades estructuradas.

2. Adecuada elección del material para el corsé de asiento

La escayola, por ser tan económica y asequible es una opción muy socorrida para realizar corsés de asiento provisionales. Pero ojo, porque el yeso es duro como una piedra y a nadie nos gusta estar sentados mucho tiempo sobre una superficie tan dura.

Ya sabes que los corsés de asiento se pueden fabricar en termoplástico (en la ortopedia) o incluso impresos en 3D. Es importante tener claras las diferencias en cuanto a las prestaciones que ofrece cada material, para así optar por la opción más adecuada en cada caso.

El corsé de termoplástico: precisa ir a la ortopedia, con receta médica, acabado profesional, más acolchado y más confortable.

El corsé de escayola: económico, provisional, fácilmente renovable, rápido, sin receta.

3. Planificar el diseño

Tenemos que observar al niño y decidir si queremos que sea un asiento activo, con el respaldo recto o un asiento pasivo, con un ángulo de sedestación mayor para que se reparta el apoyo en el respaldo y exija menos control voluntario…

Así como definir la apertura que le vamos a dar a los miembros inferiores o la altura que debe tener el respaldo.

También son importantes otros aspectos más prácticos como por ejemplo la silla en la que va a ir colocado.

No nos olvidemos de aspectos referentes a la autonomía personal, por ejemplo si el niño necesita y puede entrar y salir él sólo del asiento; o si por ejemplo utiliza una botella para orinar (se pueden diseñar tacos abductores de quita y pon).

4. Preparar el espacio y los materiales necesarios

Hoy en día contamos con técnicas de escaneado que son limpias, rápidas y precisas. Pero esto no nos sirve si pretendemos hacer un asiento de escayola. En ese caso hay que entrar con las manos en la masa y pringarnos de yeso.

Es súper importante preparar el espacio y los materiales para que la toma del molde sea lo más rápida y cómoda para todos. Muchos niños viven este momento con bastante angustia, porque están en una posición en la que no se pueden mover.

Necesitarás: una camilla (forrada para no manchar), un módulo de esponja o superficie donde el niño se pueda apoyar en cuadrupedia, un cubo con agua, vendas de yeso, tijeras, esparadrapo y si tienes vendaje tubular para no manchar mucho la ropa del niño…

5. Preparar al niñ@ y al personal

Si el niño tiene capacidad para comprender, lo ideal es explicarle lo que vamos a realizar, enseñarle alguna foto para que lo entienda…

Si no es posible conseguir una colaboración consciente, podemos tirar de recursos como juguetes, música, pantallas… para entretenerle mientras dure la “envoltura en yeso”.

A veces se necesitan muchas manos para la toma de medidas, alguien que sujete las piernas, alguien que sujete por arriba, otra persona moja y prepara las vendas y otra las pone sobre el cuerpo… En fin, ¡un cuadro!

6. Saber manejar la escayola

Si nunca has tocado una venda de escayola, primero tienes que practicar, conocer el material, antes de ponerte a experimentar con pacientes reales.

Conocer el punto de fraguado de la escayola, el nivel de humedad de las vendas, saber envolver con soltura… En fin, no es nada complicado, pero hay que practicar al menos una vez.

7. Rematar los bordes

Cuando hacemos un asiento de escayola (y más cuando el niño no colabora y se ha estado moviendo), seguramente los bordes nos hayan quedado más gruesos de lo deseable, o con irregularidades que podrían resultar incómodas.

Antes de que se seque la escayola, podemos recortar lo que sobre, añadir donde falta escayola y tratar de dejar la superficie lo más lisa y perfecta posible.

8. Probar al niño

Es de mucha utilidad hacer una primera prueba del asiento, antes de rematarlo, para observar la altura a nivel de axilas el largo de pierna, la abducción de las caderas…

Cuando el yeso no se ha secado del todo, todavía tenemos cierto margen de rectificación.

9. Confeccionar los acabados

Si queremos incorporar cinturón pélvico (sería lo ideal), podemos hacer unas ranuras en los laterales para pasar un cinturón de velcro.

También podemos preparar una base, por ejemplo aprovechando los mismos tubos de plástico de las vendas para hacer una base que le proporcione estabilidad al asiento.

Una vez seco el corsé de asiento de escayola se puede pintar y decorar al gusto del niño o de los familiares.

10. Facilitar el uso del corsé de asiento

Y por último,

¿De qué nos serviría todo esto, si finalmente el corsé no se utiliza?

Es básico explicar a la familia la importancia de la correcta sedestación, así como darles pautas de uso del asiento, ayudarles a integrarlo en la vida diaria del niño, etc.

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