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LA ORTOPEDIA ¿ZONA DE CONFLICTO O PUNTO DE ENCUENTRO?

¿Has tenido alguna vez problemas relacionados con temas de ortopedia?

Me refiero a productos mal adaptados, no prescritos, mal prescritos, aparatos de ortopedia que no se utilizan… Con esta pregunta comencé mi charla en el congreso EACD2022 en Barcelona y muchísimas personas del público levantaron la mano, confirmando mis sospechas…

Es muy frecuente que los temas relacionados con la ortopedia sean punto de conflicto y por ese motivo hemos trabajado en la “Guía española de consenso sobre ortesis y productos de apoyo”; para que la ortopedia sea un punto de encuentro.

¿Por qué se producen tantos problemas relacionados con temas de ortopedia?

En primer lugar considero que hay un gran desconocimiento de los productos, incluso entre los profesionales. En pocos sitios se ofrece información y formación específica sobre ortesis y productos de apoyo para niños, por eso me animé a comenzar con esta web.

La ortopedia es una formación profesional en España, sólo dos años en los que no da tiempo a profundizar en ninguna de las especialidades. Encuentro que salen alumnos con el título de técnico de ortopedia y no han visto nunca una ortesis Dafo, por poner un ejemplo.

Lo mismo ocurre a veces con las titulaciones de Fisioterapia y Terapia Ocupacional, hay muchas materias que abordar en el plan de estudios y estos temas tan específicos de ortopedia infantil no se suelen tratar.

Por eso muchas veces encontramos disparidad de opiniones entre los profesionales que tratan al niño, según la experiencia y la trayectoria profesional, cada terapeuta puede tener una opinión diferente y en no pocas ocasiones contradictoria. Esto genera mucha incertidumbre y ansiedad en la familia, algo nada deseable.

Por otra parte el alto coste de los productos es un problema añadido. Muchos artículos tienen financiación con prescripción médica, pero también hay limitaciones del catálogo de prescripción en España. Por ejemplo, las sillas de ducha, grúas, sillas de interior, sillas ultraligeras, andadores especiales, bipedestadores con abducción… son productos que no tienen cobertura y suponen un desembolso importante para la familia. Una decisión correcta es crucial para evitar gastos innecesarios o fallidos.

¿Qué papel tiene cada uno de los “personajes” y qué puede aportar?

Médico Rehabilitador: Es el prescriptor oficial, debe conocer a los pacientes y las soluciones ortopédicas. Pero el trato con el paciente y familiares es limitado, se ven cada x meses un breve rato en la consulta. Tiene la responsabilidad de decidir el tratamiento, pero tiene que ajustarse al catálogo de prescripción.

Terapeutas (Fisios y T.Ocupacionales): Son los prescriptores no oficiales, porque muchas veces pueden sugerir o detectar una necesidad, ya que conocen mucho al niño. Pueden colaborar en la elección de ortesis, en la toma de medidas y en la adaptación. El trato con la familia es continuo y directo. Desde esta situación privilegiada de cercanía con la familia, pueden aportar información al resto de profesionales.

Técnico de ortopedia: Es el que suministra el producto, es el responsable de la toma de medidas, adaptación y entrega. Conoce el producto ortopédico, los materiales, pero no conoce tanto al niño. Requiere especialización, cualquier ortopedia no está preparada para atender unas necesidades tan especiales. Lo ideal es acudir a ortopedias donde tengan experiencia en tratar a este tipo de pacientes (algo que no es muy frecuente). O al menos con ortopedias que se presten a trabajar en equipo, en comunicación con el resto de profesionales (fisioterapeutas, médico rehabilitador, terapeutas ocupacionales…).

Familiares: Al final tienen todo el poder porque son los que aplican el tratamiento. Son los que mejor conocen al niño y sus circunstancias, pero tienen desconocimiento sobre los productos de ortopedia, indicaciones… Factores psicológicos, económicos y otros influyen en la toma de decisión. Reciben opiniones diferentes y a veces contradictorias.

¿Cómo podemos evitar problemas relacionados con la ortopedia?

Es evidente que la adecuada prescripción y adaptación de una ortesis o producto de apoyo, pasa necesariamente por la colaboración entre los diferentes profesionales que atienden al niño. Por supuesto sin olvidarnos de la familia, que es el eje de toda la intervención.

De nada serviría tener un producto perfectamente prescrito y adaptado, si luego la familia no lo va a utilizar porque no cree en sus beneficios.

Veamos ahora diez claves que pueden ayudar a mejorar ese trabajo transdisciplinar y facilitar el éxito en el tratamiento ortopédico:

10 ideas prácticas para que la ortopedia sea un punto de encuentro

1. El técnico de ortopedia acude al colegio/centro.

Me parece una de las mejores maneras de facilitar esta comunicación y potencia un trabajo realmente transdisciplinar. El niño está en su entorno habitual, el profesional también y únicamente es el técnico quien se desplaza. Además puede aprovechar para realizar atención a varios pacientes.

En el centro escolar o centro de día o residencia la toma de medidas, la prueba, la adaptación de un producto ortopédico se puede hacer en equipo, siempre es enriquecedor contrastar opiniones y puntos de vista. Incluso la familia puede acudir al centro o al menos debemos mantenerle informada de los avances.

2. El fisio/terapeuta acompaña a la familia a la ortopedia

Es también otra buena práctica, pero requiere voluntad y colaboración por parte del terapeuta para hacerlo fuera de su horario laboral si no es posible encajarlo dentro de éste. En la ortopedia se puede ver y probar varios productos, realizar ajustes con más comodidad en el taller…

3. El médico/terapeuta piden información/formación a la ortopedia sobre producto.

Para llegar a ser médico rehabilitador, al menos en España, se necesitan 6 años de carrera, un MIR y cuatro años de residencia. Pero esto no garantiza que el médico conozca en profundidad todos los productos ortopédicos. Por eso pienso que un acto de humildad e inteligencia por parte del prescriptor es interesarse por formarse en este ámbito pidiendo ayuda a la ortopedia para estar al día en las últimas novedades.

4. El ortopeda pregunta y sugiere al resto de profesionales.

Si una familia acude a la ortopedia con una receta para su hijo, el ortopeda tiene el deber de adaptar el producto que se ha prescrito. FIN.

Pero…

Yo me pregunto, en caso de duda o disparidad de criterios, el ortopeda ¿Debería callarse y hacer estrictamente lo que ha dicho el médico?

A nadie nos gusta meternos en líos, pero yo no me iría a dormir a la cama tranquilamente si me quedo con la duda. Pienso que con humildad se puede hablar todo, plantear esas inquietudes con el prescriptor y llegar a un consenso para ofrecer la mejor solución para el paciente.

Si fuera para un hijo mío lo haría, entonces para cualquier otro niño, también.

5. Los proveedores pueden apoyar en las pruebas, dejar muestras…

Las ortopedias no pueden tener en stock todos los productos y en todas las tallas, pero sí es posible contactar con un proveedor/fabricante para que le preste un producto concreto y lo deje unos días para que se pueda valorar físicamente. No se debería comprar por catálogo ninguno de estos productos tan especiales.

6. Trasladar un mensaje único y coherente a la familia.

Los profesionales deberíamos ponernos de acuerdo antes para trasladar a la familia unas indicaciones que sean coherentes y no contradictorias. Por su salud mental, la del niño y la de todos los profesionales del equipo rehabilitador.

7. Informar a la familia de los pros-contras, involucrarles en la decisión.

Es la familia la que va a tener que utilizar el producto, colocar al niño en el andador, plegar y empujar la silla de ruedas… Antes de tomar cualquier decisión hay que informarles de las ventajas e inconvenientes de cada opción para que puedan opinar y evitemos fracasos en la adaptación.

8. Hacer partícipe al niño, personalizar el producto.

No nos olvidemos de que el niño es el centro, el protagonista de esta película y todas nuestras acciones deben buscar su máximo beneficio. Si tiene la posibilidad de comunicarse, facilitemos siempre su participación en la decisión, al menos dejarle que decida el color de las ortesis 😅

9. Revisar y replantear periódicamente el tratamiento.

Para más complicación, las necesidades del niño son cambiantes, porque crecen y van evolucionando. Si hemos seleccionado un tratamiento ortésico y adaptado al niño con éxito, esto no quiere decir que debamos renovarlo exactamente igual cuando se le quede pequeño. Lo más conveniente será replantear el enfoque y ver si sigue necesitando el mismo soporte o hay una solución más adecuada para ese momento.

10. Aprendizaje constante: nuevos productos, nuevas técnicas de fabricación…

Debemos trabajar desde la actitud de eterno aprendiz, buscando constantemente formarnos para encontrar nuevas y mejores soluciones. Desde esta web procuro aportar mi granito de arena con las formaciones online y presenciales donde comparto lo que he aprendido y voy aprendiendo sobre estos temas.

APRENDE CONMIGO SOBRE ORTOPEDIA INFANTIL

2 Comentarios. Dejar nuevo

  • Buenos días, en mi caso encargué una ortesis dafo a la ortopedia que va al colegio, y después de varios meses de ajuste, me los entregan y veo que la calidad es malísima, una copia mala de cascade que además el “plástico” es blandí Simo y su ajuste ni contar. Además al mismo precio que cascade. Yo confie y ahora no sé cómo puedo reclamarlo, aún solo he pagado la mitad. Lo probé sin calcetines, como me dijo una vez una persona, y el pie baila y como el plástico es blando del botín de dentro es blando no agarra. ¿Como puedo denunciarlo o que me recomiendas?

    Responder
    • Gloria Pomares
      28 junio 2022 15:03

      Hola Ana,

      La ortesis no se debe probar sin calcetín, no tiene ningún sentido lo que te han dicho porque los dafos se utilizan siempre con calcetín.
      Es normal que haya cierto margen dentro del dafo, porque los pies de los niños crecen, pero si hay tanto margen que el pie baila, pues hay que ajustarlo.
      Realmente la ortopedia debería hacer los ajustes necesarios o incluso repetir la ortesis si no está bien adaptada.
      Si no te hacen caso, siempre puedes pedir la revisión por el médico.
      Tampoco puedo darte una opinión por aquí sin haber visto ni siquiera una fotografía.
      Gracias por la confianza,
      Saludos!

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