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EL FIN DE LA RETROVERSIÓN. IDEAS PARA MEJORAR LA SEDESTACIÓN Y EL CONTROL POSTURAL EN PACIENTES NEUROLÓGICOS

La retroversión pélvica es uno de los principales desafíos con los que nos encontramos cuando tratamos de facilitar una adecuada postura en pacientes neurológicos.

En el artículo de hoy te presento las armas con las que puedes contar para tratar de evitar la retroversión.

Me hierve la sangre cuando veo un paciente mal sentado en la silla de ruedas.

Uno de los motivos por los que comencé con este blog, fue por querer aportar mi granito de arena, compartir aquellas experiencias que pudieran ayudar a otros profesionales. Siempre con la finalidad de mejorar la calidad de vida de los pacientes, especialmente de los niños con patología neurológica.

Desde luego que no es un propósito sencillo, pero si después de leer este artículo o cualquiera de los que tengo publicados en este blog sobre el tema de la sedestación te llevas alguna idea aplicable a tus pacientes, yo me doy por satisfecha.

¿Qué es la retroversión pélvica?

Si has hecho Yoga, Pilates… seguro que has experimentado en tu cuerpo los movimientos pélvicos de anteversión y retroversión.

En la retroversión, la pelvis se inclina hacia atrás, provocando un borramiento de la lordosis lumbar y favoreciendo la cifosis dorsal.

Es muy habitual en pacientes con parálisis cerebral o con otras patologías neurológicas, que exista un bajo tono muscular a nivel de abdominales y musculatura erectora del tronco.

En esta imagen además de la retroversión, apreciamos una giba dorsal importante, debida a la escoliosis neurológica.

Si a esto añadimos el acortamiento frecuente de la musculatura isquiotibial, la postura en forma de C o tipo plátano, está servida.

Todo esto se traduce en problemas habituales como:

“El paciente se escurre de la silla de ruedas”

¿Cómo podemos evitar la retroversión pélvica en sedestación?

1. La profundidad de asiento adecuada

La profundidad de asiento hace referencia a la longitud del asiento, el largo desde el respaldo hasta el hueco poplíteo (flexura de las rodillas).

Además del ancho de asiento, la adecuación de la profundidad (largo de fémur) es fundamental para conseguir una buena adaptación de la silla de ruedas.

Mira qué imagen recibí de una chica que colabora en una ONG en África.

Se encontró el caso de este niño, con una hidrocefalia tremenda, sin control cefálico ni de tronco, sentado en una silla de adulto.

Yo me eché las manos a la cabeza… ¡No había por dónde cogerlo!

Por supuesto no había posibilidad de cambiar de silla, ni tampoco disponían de materiales ni apenas recursos. Necesitaban una solución sencilla y low cost.

Lo primero que debían hacer era adaptar la profundidad de asiento, colocando una base rígida con acolchado en espuma, para asiento y respaldo. El cojín tiene una ligera forma de cuña para evitar el deslizamiento anterior.

De esta manera, conseguiríamos que una silla grande quedara más acoplada al tamaño del niño.

Mira cómo el cuerpo, en lugar de estar en forma de C, queda en una postura más erguida, incluso la mirada se dirige al frente, en vez de tener el cuello en hiperextensión y la mirada hacia arriba.

En este caso, además necesitarían reducir el ancho de la silla. O al menos colocar unas cinchas de sujeción para la pelvis y un soporte para la cabeza, aunque fueran unos simples laterales de esponja que le proporcionaran estabilidad.

2. La hondonada pélvica, tope para el deslizamiento anterior de los isquiones

Otra arma interesante para controlar la retroversión, es el uso de una hondonada en el cojín.

Cojines como el Jay GS o el Spex superhigh están diseñados con este objetivo.

La hondonada sirve para alojar la pelvis y evitar el deslizamiento anterior de los isquiones.

En el caso de niños, es importante la regulación de esta hondonada en función del crecimiento.

3. El relleno lumbar

El relleno lumbar nos puede ayudar también a favorecer la anteversión pélvica, a evitar esa tendencia a la “cifosis lumbar” y a facilitar la lordosis lumbar.

4. Las cinchas de sujeción

Aunque cuentes con un cojín perfectamente acoplado, los pacientes se mueven y la postura siempre tiende a desestabilizarse a lo largo del día. Por tanto, el sistema de sedestación debe estar bien acompañado de un cinturón o arnés pélvico que ayude a mantener la postura.

Hay muchas opciones de cinturones, desde un cinturón básico de dos puntos o de cuatro puntos, hasta los que son envolventes y están diseñados para mantener cierta abducción.

Incluso están los que actúan como una cesta pélvica, como el arnés Leeway de Leckey.

Inspirado en los arneses utilizados en el windsurf, el arnés pélvico Leeway está diseñado para proporcionar a los usuarios de sillas de ruedas mayor estabilidad y control.

No lo he probado todavía, pero tiene muy buena pinta.

5. Atención a los isquiotibiales

Muchas veces la clave para mejorar la sedestación está en prestar atención a la musculatura isquiotibial.

Si existe una contractura de isquiotibiales, éstos traccionarán de la pelvis hacia la retroversión y de las rodillas hacia la flexión.

Si tratas de sentar a un paciente con deformidad en flexo de rodillas con la regla de 90º-90º-90º y las rodillas no llegan a 90º, lo que provocarás es una retroversión, ya que la musculatura acortada traccionará de la pelvis facilitando el deslizamiento anterior en la silla de ruedas.

6. Cuña posterior o asiento en silla de montar

En ocasiones, cuando simplemente se necesita una pequeña ayuda para mejorar la postura en sedestación, puede ser interesante utilizar una cuña para el asiento.

Con la parte posterior más elevada estamos favoreciendo una corrección activa de la postura.

O incluso podríamos plantear un asiento en silla de montar, como vimos en el artículo de las sillas activas de Vaucresson.

Bueno, estas son las armas que yo utilizo para luchar contra la retroversión.

Espero que te hayan sido de utilidad estas ideas.

Me encantará que compartas tu experiencia en los comentarios o por redes sociales, usando el hastag #nomasniñosmalsentados

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